Primeros días con una nueva rapaz, cuidados y amansamiento – Capitulo 1. Amansamiento “a la brava” 1


Continuamos con el post de amansamiento a la brava (no recomiendo para halcones) con este primer capitulo, en el vamos a ver que hacer los primeros días que llega nuestro ave a casa y como debemos tratarla.

Durante el comienzo del verano hasta que finaliza, estarán listas las crías de la nueva temporada y es cuando todos tener nuestra nueva ave. Normalmente quedaremos con un criador cercano o no, pero el ave llegara en un transportín o en los peores casos “muy cutres por parte del criador” una caja de cartón. También tenemos que tener en cuenta que esté enpihuelado ya que ese mal trago que pasa al no estar amansada no lo pasara con nosotros y no nos relacionara con unas acciones negativas, algo que debemos evitar en todo momento. Si esta no tiene sus pihuelas, debemos tener preparadas unas para a su recepción ponerlas como primera medida (entre dos personas y en la penumbra, mientras uno/a tiene al ave con las palmas entre su costado sujetando las alas y las patas entre sus dedos para evitar su movimiento, el otro/a tendrá vía libre para ponerle sus pihuelas en los tarsos)

Tengamos en cuenta que el criador es bueno y nos la da en un transportín con sus pihuelas (a la brava evitamos la caperuza). con poca luz y en un ambiente tranquilo nos prepararemos para una larga velada si puede ser en compañía de amigos, abriremos el transportín e inmediatamente agarraremos sus pihuelas, tiraremos con cuidado para sacar a este y veremos como se resistirá al puño, incluso puede que le salte con una pata. Sin problemas, nosotros con cuidado y movimiento seguiremos tirando “si nos lo permite el transportín la sacaremos por arriba ya montada en el puño” hasta que la saquemos y no tenga otra que estar en el puño… una vez en el puño se debatirá sin cesar e incluso abrirá las alas y el pico en plan amenazante o nos hará una grita “la cual nos dará un vuelco si es nuestra primer ave, ya que suele ser muy impresionante”.

Durante las horas siguientes tendremos que seguir montándola al puño sin soltarla en ningún lado ayudándonos de la otra mano o con un hábil movimiento de muñeca, el cual cogeremos practica podremos montarla. Poco a poco se ira cansando y cuando la noche se viene encima ella querrá dormir y no tendrá otra que fiarse de la persona que la sostiene, pero a cada cabezada moveremos el puño para despertarla. El desvelo facilitara tanto su amansamiento que el día siguiente sera totalmente diferente y mucho mas fácil.

Con el tiempo, durante ese día y noche iremos hablando entre los amigos o subiendo el volumen de la televisión e incluso iremos subiendo la luz de la habitación hasta cuando vemos que ya esta muy tranquila, para que nos empiece a ver bien y a vernos como un aspecto tranquilo y positivo.

Para los próximos días la tendremos siempre en el puño hasta conseguir que este tranquila con luz y la televisión o nuestras voces, e intentaremos que coma del puño todos los días. No soy partidario que no coma nada si no come del puño, si es cierto que esto nos soluciona mucho el papel y es mas rápido, pero podemos tener el problema de “hambre torcida” por lo tanto yo le dejo medio pollito cuando la suelto tranquila en su lugar de reposo ya sea muda o banco.

Es el método mas lento pero con el que conseguiremos que este mas tranquila ante cualquier ruido o movimiento sin caperuza…

En el siguiente capitulo de amansamiento a la brava vamos a ver el placeo y los primeros saltos al puño.

Posición correcta del ave al puño

Posición correcta del ave al puño

Consejos:


  • Subir al ave en el guante: Una vez más ha de llevarse a cabo sin brusquedades ni prisas. Acerca lentamente el guante hacia su vientre, bajando hasta las patas y empujándolas suavemente de forma que pierda un poco el equilibrio. Será suficiente para que suba al guante. Sujeta enseguida las pihuelas entre los dedos.
  • Acercarnos: Esta acción ha de llevarse a cabo con suavidad, y sin movimientos bruscos o exagerados, Esto es especialmente importante en especies de carácter nervioso como la mayoría de los accipíteres. En aves nerviosas es recomendable, en su caso, agacharnos para ponernos a su altura. En ocasiones, las rapaces que se encuentran en un nivel de altura inferior al nuestro nos ven como una amenaza.
  • Comer en el guante: El guante ha de ser un posadero confortable cuando el ave come sobre él. Debes sujetar con firmeza la comida para que la rapaz la vaya desgarrando. No cojas al ave con las pihuelas muy cortas, porque perderá maniobrabilidad para comer.

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